5 claves para organizar un team building de empresa que realmente funcione

Organizar un team building para empresas va mucho más allá de reunir al equipo y elegir una actividad diferente.

Para que una experiencia funcione de verdad tiene que conseguir algo más difícil: que todos participen, se impliquen y terminen compartiendo un recuerdo común.

Y después de vivir cientos de eventos junto a equipos muy diferentes, tenemos claros algunos de los ingredientes que no pueden faltar.

1. Tener un objetivo claro

Antes de pensar en la actividad, hay que preguntarse: ¿qué queremos conseguir?

Celebrar resultados, integrar nuevas incorporaciones, mejorar la comunicación o simplemente salir de la rutina son objetivos distintos.

Tenerlo claro desde el principio permite diseñar una experiencia mucho más adecuada para cada equipo.

2. Conseguir que todos participen

Un buen team building no tiene espectadores.

Las actividades más efectivas son aquellas en las que cada persona encuentra su papel y tiene algo que aportar.

En un team building gastronómico, cocinar se convierte rápidamente en organizarse, tomar decisiones, repartir tareas y trabajar juntos contra el reloj.

Y ahí es donde empiezan a aparecer muchas de las dinámicas que después también vemos en nuestro día a día profesional.

3. Crear un reto compartido

Una actividad puede ser divertida.

Pero cuando además existe un objetivo común, aparece algo diferente.

El cronómetro empieza a correr, los equipos toman decisiones, surgen imprevistos y cada participante tiene que aportar para llegar al resultado final.

La competición añade emoción, pero lo verdaderamente importante es todo lo que ocurre dentro del equipo durante el camino.

4. Romper con la rutina

Salir del entorno habitual ayuda a que las personas se relacionen también de otra manera.

Por eso, una experiencia culinaria puede transformar durante unas horas la dinámica habitual de un equipo y crear un contexto mucho más distendido para compartir, colaborar y divertirse.

No hace falta saber cocinar.

Hace falta tener ganas de participar.

5. Crear una experiencia que se recuerde

Probablemente esta sea la clave más importante.

Un evento termina cuando acaba la actividad.

Una buena experiencia continúa después: en las conversaciones del día siguiente, en las fotos que se comparten y en esas anécdotas que vuelven a aparecer semanas más tarde.

Porque un buen evento corporativo no solo reúne personas.

Crea recuerdos compartidos.

El ingrediente final: hacerlo juntos

En Eventos MasterChef diseñamos experiencias de team building para empresas en las que gastronomía, competición y trabajo en equipo se mezclan para conseguir algo muy sencillo: que los participantes disfruten juntos de una experiencia diferente.

Cada empresa, cada equipo y cada evento son distintos.

Y precisamente por eso, cada experiencia también debería serlo.

¿Preparados para vuestro próximo reto MasterChef?

✕